De repente vas por una carretera desierta y oyes detrás: “pero si tú eres un pelícano”. Yo no sabía que éramos tan conocidos pero es así. El también es pelícano y me reconoció por el maillot inconfundible.
Ricardo y un servidor seguimos ruta juntos como es lógico hablando del club y de mil cosas más. Los pelícanos somos ya una familia. Dejo la foto de este emocionante encuentro en mitad de la provincia de Huesca...
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